14 agosto, 2019 iniciare

INSIDE

By: Roberto Andrés González Monteverde (Bob Greenhill)

La música es algo que nos engloba a todos, es un lenguaje que nos hace sentir un cúmulo de emociones, dependiendo de nuestro estado de ánimo al momento de escucharla. La música cuenta con diferentes géneros capaces de adaptarse a todas las personas. La música debe, necesariamente, ser creada por alguien… Entonces, ¿cómo se crea? ¿Qué pasa por la cabeza de “alguien” para poder “crear” una canción o una melodía?

Para responder a esas preguntas me basaré en mi propia experiencia, ya que compuse un disco llamado Inside el cual, lo podéis escuchar en Youtube, Spotify y otras plataformas.

Solo soy un estudiante de universidad que le apasiona la música y ha estado estudiándola durante más de 12 años. No formo parte de ninguna discográfica, ni grupo, mi disco, mi música, la he conseguido componer a partir de los instrumentos musicales que tengo en casa y un bolígrafo y papel, con los que apuntar mis ideas.

¿Cómo empiezo a crear canciones?

Una canción puede empezar desde una pequeña melodía o progresión de acordes que nos guste, hasta por una letra que se nos venga a la cabeza. Empezando por la melodía, lo que suelo hacer es coger la guitarra (o muy de vez en cuando el piano) y busco una progresión de acordes que me agrade como suenan juntos y del estilo que busco. Si, al contrario, he comenzado por la letra, lo que suelo buscar es que mis acordes encajen bien con la temática de mi letra escrita y así, voy repitiendo este proceso, dependiendo de cuántas partes quiero que tenga la canción, mis canciones, suelen ser verso, estribillo y puente, pero esto depende del género y del compositor.

La letra suele ser la parte más difícil, o más fácil, depende de la inspiración que tengas o, de la complejidad que se le quiera dar a lo que quieres expresar. Para escribir yo, normalmente me inspiro en experiencias que me hayan pasado o en cosas que haya visto y que me han hecho sentir algo. Por ejemplo, mi canción “Inside”, va de una ruptura en la distancia, o “Love for an instance”, va de esos momentos en los que ves a alguien muy guapo o guapa en el transporte público y sabes, que no lo volverás a ver jamás. Es cierto que, también, me gusta inventarme alguna historia o hacer una canción sencilla, estilo pop, donde la letra no tenga un significado trascendente; algún ejemplo de ello es mi canción: “High”, que es una pequeña historia sobre un drogadicto, o “I’m lost”, que es un de las canciones que más rápido he escrito.

Cuando tengo las dos partes, las pongo juntas, y comienzo con pruebas para “hacerlas sonar bien” en conjunto; estas pruebas las suelo grabar en la grabadora del móvil y las voy guardando, hasta que me parece lo suficientemente buena y la guardo como maqueta definitiva.

¿Qué hacer con la maqueta?

Cuando tengo hecha la maqueta, pienso en qué instrumentos, o sonidos, quiero añadirle a la canción para que esta, se asemeje más a lo que tengo en mente.

Si mis acordes iniciales me gustan como suenan “solos”, los grabo todos en orden de un programa de edición y, seguidamente, comienzo a probar melodías nuevas por encima con la guitarra y el teclado, esto me permite escoger diferentes instrumentos y sonidos, y voy añadiendo así, todas aquellas músicas, o sonidos “que me convencen”. Y como esta será ya la canción definitiva, y la maqueta, la grabación tiene que ser ¡perfecta!

Por el contrario, si la progresión de acordes me parece lenta, o no me acaba de agradar; suelo experimentar con el teclado para conseguir algo más “pegadizo” o, más divertido de escuchar. Por ello escucharéis que la guitarra desaparece en algunas canciones, por ejemplo, en “Our world” y “What a day”, las cuales, si las comparásemos con la maqueta inicial, o la primera versión que grabé de ellas, son muy diferentes.

Una vez añadidas todas las melodías, me gusta añadir algún ritmo “por debajo” de la canción. He estudiado batería durante muchos años, pero no tengo una batería acústica en casa y, como no me gusta el sonido de la batería eléctrica en mis grabaciones, suelo añadir ritmos “hechos” con la propia guitarra o, con las palmas. Algunas veces añado también baterías MIDI que, han quedado muy bien en algunas de mis composiciones.

Como autor, algunas veces, apuesto por hacer una versión acústica, basada únicamente en la utilización de un piano o una guitarra, acompañándome puntualmente, de alguna percusión sencilla y suave. El ejemplo más claro de esto, fueron las primeras versiones que subí de algunas de mis canciones como “En blanco”.

¿Cómo terminar una canción?

Para finalizar una canción añade los efectos de audio a las diferentes pistas, lo cual me ayuda a darle “un toque personal” a mis canciones. Yo acostumbre a utilizar algunos elementos para este “toque personal”, entre ellos:

*La reverberación: que le da espacio al sonido, es decir, ayuda tanto a situar un elemento más lejos o más cerca del oído del oyente, como a determinar el tamaño del espacio en el que este, está siendo tocado.

*El delay: hace que una parte del sonido se repita y se vaya difuminando en un tempo determinado una vez este termina; y

*La ecualización: ayuda a mejorar la calidad de sonido de un instrumento o voz, y quitarle sonidos “no deseados”.

Una vez añadidos los “toques personales”, modulo el volumen de las diferentes pistas para que, la suma total del sonido de cada una de las pistas, no exceda del volumen máximo; después hago un “panning”, que es un proceso para situar las pistas de manera que estas, suenen más por tu oído izquierdo, derecho o en el medio. Para mi disco “Inside” hice todos estos procesos a medida que grababa las pistas, y al no grabar en un estudio digamos, “profesional”, me di cuenta que hacer esto así, produce fallos de edición.

Una vez terminado y editado todo el material del disco, diseño también la portada del disco y edito cuidadosamente “cada single” y solo una vez terminado este trabajo, exporto el material y lo subo a mis plataformas.

Conclusión.

Con este texto quiero dejaros dos puntos importantes como resumen de mi trabajo “Inside”:

  • Primero: el proceso de creación de una canción es largo y tedioso antes de que llegue a los oídos de los oyentes, independientemente del género musical que escuchemos. También es verdad, que hay géneros más complicados que otros, como por ejemplo el jazz, pero la creación de la música, supone un esfuerzo intelectual y técnico para que, el producto entregado por un artista, tenga un resultado final que “guste” al oyente.
  • Segundo: si bien cierto que hoy en día, “cualquiera” que se lo proponga podría crear canciones, no requerimos necesariamente de estudios de grabación, micrófonos o instrumentos caros; sin embargo, quiero dejar claro que, el compromiso con la música, las letras, los acordes, en definitiva, el compromiso por ofrecer un producto de calidad, sí que requiere la dedicación, la sensibilidad y la responsabilidad necesarias para que, desde nuestros recursos técnicos y materiales, podamos ofrecer una creación digna… de ser escuchada.

En Barcelona a 12 de julio de 2019.

Bob Greenhill.

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